Buitre
Xavi quería un perro, así que le llevé uno, un chihuahua de peluche, lo llamó buitre 2. No entendí muy bien por qué ponerle buitre a un perro que ni siquiera era negro, dijo que le enseñaría a tocar guitarra y que siempre quiso uno, o una jirafa, pero que lo amaba sobre todo por no “hacer caca”. Para Xavi la mejor manera de escapar del aburrimiento es aguantar la respiración e interrumpir el ejercicio hasta contar algo chistoso, ayer lo hizo en frente de mí. El método es cuestionable, pero me hizo gracia. Hace años no lo escuchaba reír. Un día, antes de unirse a la milicia, su padre le dio muchos golpes; no lo vi por dos semanas. Después se le acabó su sonrisa.
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